Los Mashco Piros: Viviendo aislados del mundo que conococemos

Acabo de llegar a Lima luego de más de 3 meses dentro del Parque Nacional del Manu. Siempre había querido visitar el Manu por su naturaleza, sus animales y sus paisajes. Nunca pensé que me intrigaría tanto su gente. El tema de conversación que más le llamó la atención a mi familia fueron los calatos o nomoles (“hermanos” en Yine), como le llaman localmente a los Mashco Piros, así que quiero compartir mis experiencias con ustedes.

Anteriormente había visto las fotos como la de la portada (Foto tomada por Diego Cortijo, uncontactedtribes.org), pero recién este año he aprendido más sobre ellos debido a las experiencias que he tenido dentro del Manu. He escuchado historias reales sobre ellos, he visto sus marcas en el bosque y los que visto en las playas del Río Alto Madre de Dios. Por suerte no he tenido encuentros tan cercanos y escalofriantes como el de Glenn H. Shepard o Mauro Metaki, pero algunas noches lo he soñado al estar acampando en el monte (selva fuera de trocha).

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Marca de Mashco-Piros en el monte; al no contar con machete, marcan sus trochas rompiendo palos conforme avanzan.

Estábamos navegando por el Río Alto Madre de Dios camino a la Comunidad Nativa Shipetiari como parte de la expedición Tree Top Manu, cuando Santiago nos llamó:

– Calatos. -dijo Santiago señalando a una playa.

¡¿Dónde?! -respondimos todos sorprendidos.

Nadie esperaba verlos, eran 2 niños completamente desnudos y 3 jóvenes con polo. Verlos con polo nos hizo dudar si es que eran nomoles o niños de alguna comunidad cercana.

– No hay comunidades por acá -dijo Santiago –son Mashcos.

Los niños tenían bandas bajo las rodillas, como elásticos, al igual que los Mashco-Piros de la imagen de portada, una de las más virales de los últimos años. Le pregunté al Dr. Glenn H. Shepard qué utilidad podrían tener estas bandas y sugirió que tal vez puedan ser usadas como bolsillos o solo por estética, resaltando la forma del cuerpo.

La segunda vez que los encontré también fue en el Río Alto Madre de Dios; nuevamente en una playa. Esta vez estábamos regresando de la Estación Biológica Cocha Cashu, luego de 3 meses en un curso de campo. Tampoco esperábamos verlos.

– ¡Calatos! -exclamó alguien, tal vez Juan o Salomón, nuestros compañeros y asistentes Machiguengas. Nos despertaron a todos.

¡¿Gato?! -preguntó alguien, creo que Ana, emocionada por ver un Jaguar.

En la playa, vimos otra vez a un grupo de niños. También habían niños con ropa por lo que otra vez dudamos si eran o no Maschos. Está prohibido parar o bajar la velocidad; el contacto está prohibido, y por un buen motivo. Sin embargo, este pueblo, al iniciar contacto, recibió ropa y herramientas de las comunidades aledañas. Pudimos notar nuevamente estas bandas bajo sus rodillas.

Durante la carrera de biología en la UNALM, llevé el curso electivo Antropología Rural y Amazónica, donde aprendí por primera vez sobre algunas culturas de al Amazonía peruana. No fue hasta que vi a esos niños por primera vez que me di cuenta de algo: estaré trabajando en su territorio, estaré trabajando donde ellos me estarán vigilando. Ahí entendí la importancia de conocer sobre ellos, conocer que son humanos modernos como todos nosotros, solo que viven en una modernidad distinta a la nuestra, una que quizá nosotros nunca entendamos, ya que nuestros nomoles están en peligro.

Antes se decía que eran indígenas en aislamiento voluntario; pero, huir de caucheros que han masacrado a tu comunidad y esconderte muy dentro del bosque, no es algo que alguien haría voluntariamente.

Más información sobre el pueblo Mascho Piro:

Base de datos de pueblos indígenas u originarios

Los Mashco-piro al borde: Misioneros, safaris humanos, el juego de la pelota y una historia de dos contactos

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